La transferencia del Atletismo en el Baloncesto

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El atletismo es el deporte más antiguo del mundo. De hecho, siempre ha estado presente en nuestra vida cotidiana, desde la prehistoria para caza hasta nuestros días contemporáneos a la hora de llegar con puntualidad al trabajo sabiendo que si no se corre, seguro que se llega tarde. En lo relativo al deporte, numerosas son las modalidades de este deporte que se usan, de forma parcial y no medida, en los deportes colectivos. No importan las medidas, importa más la calidad, la frecuencia y la combinación de cada una de ellas.

A continuación nombraré todas las modalidades del atletismo que están presentes en el deporte del baloncesto.

 

La primera de todas, la carrera. Hay muchos tipos de carrera, desde la maratón, pasando por la carrera de fondo, de medio fondo y de velocidad. Todas ellas tienen el patrón común de la locomoción pero unas variantes bien distintas. Está la resistencia y la velocidad. Ellas dos combinadas y gestionadas en distinta medida. El jugador de baloncesto se encuentra constantemente haciendo malabarismos con ellas dependiendo de la situación. En defensa, si el movimiento a realizar necesita de un recorrido mediano o largo y no se está defendiendo al hombre con balón, es muy probable que el defensor deje de adoptar la posición defensiva y se desplace corriendo hasta el punto indicado (aunque varía mucho según cada entrenador), que será su atacante o un punto intermedio en el caso de una ayuda. En el caso del ataque, el atacante se ve obligado a sacar distancia de su defensor realizando un cambio de ritmo, y muchas veces, alternándolo con cambios de dirección con el único fin de crear una situación de ventaja para poder recibir el balón. Además de eso, también es cierto que en muchos equipos estos desplazamientos están escritos en la pizarra y el jugador debe ser fiel a las directrices del sistema o del entrenador, que en el fondo, se podría parecer al recorrido de un cross o campo a través, ya que está delimitado de antemano y en el que las situaciones pueden variar. Es evidente que no es lo mismo una carrera de velocidad en la calle de la pista del polideportivo que una carrera en medio del campo en el que puede haber variantes de una vuelta a otra. En el caso del atacante sin balón, estas variantes se pueden traducir en bloqueos o jugadores a los que se tiene que esquivar.

Sin lugar a dudas, unos de los aspectos más importantes a mejorar en nuestro deporte es la técnica de carrera. Muchos jugadores no saben correr. Corren con la espalda en posición vertical y a menudo se traduce en lesiones de espalda o de rodillas. Tenemos que trabajar la técnica de carrera. Insistir en que inclinen el tronco hacia adelante y tengan unas zancadas amplias (subiendo las rodillas y extendiendo las piernas cuando se apoya la pierna para realizar el impulso). Estoy seguro que nuestros jugadores se cansarían menos al economizar esfuerzos en algo tan sencillo como puede ser el hecho de correr y así, poder invertir esos esfuerzos en acciones que no sean tan automatizadas y naturales como puede ser la acción de correr.

Otra habilidad que encontramos y que está intrínsecamente ligada a nuestro deporte es el salto. En atletismo existen tres modalidades de salto (natural o sin instrumento) y cada una de ellas se diferencia bien claramente la una de la otra por varios aspectos: la dirección del salto, la carrera anterior al salto, la forma de despegar, el vuelo y la forma de aterrizar de cada salto.

En el salto de altura, hay tres formas de saltar distintas; de tijera, cayendo de forma “real y natural” (es un salto que sí se puede plantear); de rodillo, (que podría hacerse, pero ya estaría expuesta la integridad física); y estilo “Fosbury” que resulta ser la más empleada por su efectividad, pero cuyo aterrizaje sin la colchoneta quitamiedos resultaría ser muy peligroso…

En el salto de longitud, la forma más empleada es la del salto con batida. Antes de realizar el salto, se realiza una carrera progresiva para tomar inercia y así aumentar la duración de la fase de vuelo. El aterrizaje de este salto se hace posando los glúteos en el banco de arena. Obviamente, el hecho de efectuar el aterrizaje con este parte del cuerpo se hace por una razón técnica del reglamento (el reglamento específica que se registra la distancia desde la marca más atrasada).

El triple salto sería el que más se parece a los saltos que se realiza en nuestro deporte. El primer apoyo sería para dar el primer salto, durante el cual realizamos la recepción del pase o la toma del balón tras bote. Los siguientes dos saltos o apoyos corresponderían a los pasos de la entrada a canasta. Es una comparación bastante buena porque si que tiene una gran transferencia en cuánto a elementos motores se refiere. Si eliminamos el balón y los rivales, veremos que se parece bastante. No obstante, hay un pequeño detalle que marca la diferencia. En una entrada a canasta, el último salto se realiza hacia arriba para frenar la fuerza de la inercia de la carrera previa, porque de lo contrario, el balón choca contra el tablero y sale despedido en la dirección contraria (eso si tenemos en cuenta que la mayoría de canchas de baloncesto no disponen de suficiente espacio entre la línea de fondo y la pared…).

La última comparación que haré será en lo referente a los lanzamientos. En baloncesto tenemos varios tipos de lanzamientos. Están los lanzamientos a canasta y los lanzamientos que se hacen con la intención de pasar el balón. Los lanzamientos a canasta son algo muy específico de nuestro deporte. Cualquier persona que esté lanzando un objeto cualquiera con ese patrón motor estará haciendo una representación clara e ideal del tiro a canasta. En cuanto a los pases, suelen ser de pecho, con una mano, picados, bombeados, por encima de la cabeza, por detrás de la espalda…podríamos nombrar todos los tipos de pase de baloncesto, pero hay uno que se parece bastante, al menos en el patrón motor, a un tipo de lanzamiento del atletismo.

A la hora de referirnos a los pases largos con una mano hacemos mención a los pases de beisbol. Creo que se podría nombrar de otra forma por varias razones. El uso de un tipo de pase característico de otro deporte colectivo no es nada creativo, más bien delata la falta de imaginación a la hora de nombrar un pase que también se usa en nuestro deporte y que se puede inventar sin por ello haber visto antes la acción característica del béisbol en la que el defensor recoge la pelota y se la pasa al lanzador (además, no creo que en béisbol se refieran al pase de baloncesto más utilizado en contraataques…). Podríamos llamarlo pase largo-alto, resultaría más sencillo, aunque no transmitiría la idea de cómo tiene que ser el patrón motor. Así pues, me atrevo a presentar un nuevo nombre a este tipo de pase, el pase de jabalina. El patrón motor es muy similar, y ya que hablo de la transferencia positiva que tiene el atletismo en el baloncesto tiene su razón de ser.

El atletismo es el deporte más primitivo y es totalmente comprensible que esté presente en la mayoría de los deportes colectivos. Antes de acabar esta exposición, recordaré que este tipo de transferencia del atletismo al baloncesto no busca ningún récord mundial ni nueva marca a superar. Se trata única y exclusivamente del empleo de habilidades básicas del atletismo, como son correr, saltar y lanzar, en el baloncesto.

El uso que se hace de cada una de ellas depende de la situación del momento, de la lectura e interpretación que haga el jugador, de la decisión que tome y de la ejecución de la acción a realizar.

Sin duda alguna, esto requiere tener buen ojo a la hora de realizar cálculos de trayectoria, de fuerza, de distancia y de tiempo. Como entrenadores, podemos y debemos entrenar estos aspectos por la sencilla razón que van a estar presentes en todas las acciones de nuestro juego y que afectan a todos nuestros jugadores por igual.

La transferencia tiene que ser una herramienta a nuestro favor. De allí que podamos sacar beneficio de ella. No obstante, también tenemos que señalar que puede haber transferencias negativas que perjudiquen el aprendizaje. Nuestra labor como entrenadores y educadores deportivos es planificar meticulosamente para asegurar el éxito del proceso de enseñanza y asentar una buena base que sustente los aprendizajes posteriores. Con el atletismo, debemos hacerlo porque es una habilidad que es inherente al juego, y en este caso, en nuestro deporte.

 

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