Un ataque basado en pases y movimiento tiene fama de ser «jugar libre», y por eso en cantera se monta mal: se le dice al equipo que se mueva y el resultado es cinco jugadores dando vueltas sin que pase nada.
No es jugar libre. Es un ataque con reglas, y son pocas.
Índice
Las cuatro reglas
Pasar y cortar hacia canasta. El que pasa no se queda mirando el pase. Corta. Es la más simple y la que más se incumple.
Pasar y bloquear al lado contrario. La alternativa al corte: en vez de ir hacia el balón, vas a poner un bloqueo lejos de él. Esto es lo que impide que la defensa concentre toda su atención en el lado donde está la pelota.
Moverse siempre lejos del balón. El movimiento útil es el que ocurre donde la defensa no está mirando.
Nunca ir al lado donde has pasado. Esta es la regla que ordena todo lo demás. Si pasas y te vas detrás del balón, amontonas a dos atacantes en el mismo espacio y le regalas un defensor libre al rival.
Por qué funciona
Porque rompe las defensas contrarias sin necesidad de memorizar nada. Cuando un jugador pasa el balón y corta hacia canasta, su defensor tiene un problema inmediato: o le sigue, y entonces deja el espacio, o no le sigue, y entonces hay una canasta fácil. Con cortes continuos, ese problema se le plantea a la defensa cinco o seis veces por posesión.
Y hay una ventaja que se nota en cantera: no depende de tener un base que organice. Las decisiones están repartidas.
Cómo se enseña sin que se convierta en un caos
Por partes y con la regla dicha en voz alta. Primero solo pasar y cortar, tres jugadores, sin defensa, hasta que nadie se quede mirando el pase. Después se añade el bloqueo al lado contrario. Y solo cuando esas dos salen sin pensar se juega cinco contra cinco.
El error típico es empezar por el cinco contra cinco «para que lo entiendan jugando». No lo entienden: lo que aprenden es que ese ataque no funciona.
La variante que da el siguiente salto
Una regla añadida que cambia bastante las cosas: obligar a cortar después de cada pase, y ocupar el hueco que deja el que corta. Con eso el ataque no puede pararse, y además fuerza que alguien esté siempre entrando al área.
Cuando eso ya sale, se puede hacer más largo: en lugar de dar el pase y cortar, dar el pase, recibir de vuelta y entonces cortar. Es el mismo concepto con un pase más, y contra defensas que ya han visto el primero, funciona.
Este artículo desarrolla ideas de la ponencia de John McLeod en el Clinic Final Four organizado por la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto durante la fase final de la Copa de Europa en Zaragoza. El texto es nuestro; el mérito de los conceptos, suyo.
