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Para Jugadores de Basket

La «posición de listos»: los seis detalles de la postura defensiva

Cabeza alta, espalda recta, glúteos bajos, rodillas flexionadas, una mano marcando el balón y los pies separados. Seis cosas que se dicen en diez segundos y se corrigen durante años.

Publicado
29 Ago 2026
Lectura
2 min
Autor
Marta Iriarte
La «posición de listos»: los seis detalles de la postura defensiva

Hay un ejercicio que un entrenador de la NBA con más de ochocientas victorias ponía el primer día a jugadores profesionales: colocarse bien. Lo llamaba la posición de listos, y consistía en que al oír «listos» todo el mundo estuviera en posición defensiva correcta.

Suena a algo que se explica en un minuto y se olvida. En realidad es lo que separa a un equipo que defiende de uno que corre detrás del balón.

Los seis detalles

La cabeza alta, mirando al frente. El defensor que mira al suelo o al balón pierde a su hombre. Mirar al frente es lo que permite ver el balón y al atacante a la vez.

La espalda absolutamente recta. No inclinada hacia delante. En cuanto el tronco se va hacia delante, el primer paso se retrasa, porque hay que recolocar el peso antes de poder moverse.

Los glúteos bajos. Aquí está la diferencia entre estar agachado y estar bajo. Bajar doblando la cintura no sirve de nada; hay que bajar el centro de gravedad, y eso se hace con las caderas.

Las rodillas flexionadas. Consecuencia de lo anterior y condición para poder salir en cualquier dirección sin dar un paso previo.

Una mano marcando el balón. No las dos abiertas ni las dos abajo: una arriba, en la línea del pase, molestando. Es la mano que convierte una posición pasiva en una activa.

Los pies separados a la anchura de los hombros, con el pie más cercano al balón un poco adelantado. Esa asimetría es la que orienta la defensa: dice hacia dónde quieres mandar al atacante.

Por qué se pierde

Porque cansa. La posición correcta es incómoda y consume piernas, y por eso a los ocho minutos de entrenamiento las espaldas se enderezan y los glúteos suben. El trabajo del entrenador no es explicarla una vez: es decir «listos» cada pocos minutos durante toda la temporada y comprobar las seis cosas.

El siguiente paso: moverse desde ahí

La postura no vale nada si el desplazamiento la rompe. El movimiento correcto es lanzar el pie del lado hacia donde vas y recoger el otro, manteniendo todo lo demás igual. La punta del pie apunta en la dirección del desplazamiento, no hacia el atacante, porque si no la cadera bloquea el movimiento y hay que dar un paso extra.

Un equipo que sabe colocarse y desplazarse sin perder la posición ya defiende mejor que la mitad de sus rivales, y todavía no ha aprendido ni un concepto táctico.

Este artículo desarrolla ideas de la ponencia de Jack Ramsay en el Clinic Final Four organizado por la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto durante la fase final de la Copa de Europa en Zaragoza. El texto es nuestro; el mérito de los conceptos, suyo.