Quedaban dos minutos y medio y ganábamos de uno. Mi cuatro hizo exactamente lo que le llevaba pidiendo toda la pretemporada: atacar el tablero. Tiro del escolta, rebote largo hacia el lado débil, él persiguiéndolo con todo el cuerpo. Lo tocó y se le fue fuera.
Lo que pasó después duró cinco segundos. Saque rápido del rival, su base cruzó el medio campo sin que nadie le pusiera el cuerpo delante, dos de los míos todavía mirando hacia atrás con la mano levantada pidiendo el fuera de banda, y bandeja con falta. Tres puntos.
Camino del banquillo, mi ayudante me dijo: «Ha hecho lo que le pediste». Tenía razón. El problema era lo que yo le había pedido, que era «atacad el tablero» a secas, sin decirles nunca cuánto costaba hacerlo.
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El tablero ofensivo y el balance son la misma decisión
Yo lo explico así en la pizarra: cada jugador que mandas al rebote ofensivo es un jugador que no está en el pasillo central. No es que sean dos virtudes que puedas tener a la vez si te esfuerzas mucho. Es un intercambio, y como todo intercambio tiene un precio que se puede calcular.
Lo que ganas es la probabilidad de capturar el fallo. Un rebote ofensivo te regala una posesión entera y además suele ser una posesión buena: el rival está descolocado, la defensa no ha podido reconstruirse y muchas capturas acaban en tiro cerca del aro o en falta.
Lo que pierdes es que subes la probabilidad de que el rival corra. Y aquí está la clave de todo el asunto: una posesión de transición vale claramente más que una posesión de ataque estático contra defensa montada. Es de las diferencias más consistentes que hay en este deporte. Cuando el rival ataca contra cuatro defensores retrocediendo y sin línea de balón, tú no estás defendiendo, estás negociando.
Ponle números tú mismo
No te voy a dar cifras universales porque tu categoría, tu liga y tu equipo tienen las suyas. Te doy el esqueleto de la cuenta, y el ejemplo con números redondos para que veas cómo se mueve:
| Lo que tienes que medir | De dónde sale | Ejemplo |
|---|---|---|
| Valor de una posesión tuya en estático | Puntos anotados / posesiones de ataque montado | 0,90 |
| Valor de una posesión del rival en transición | Puntos que te meten corriendo / veces que corren | 1,20 |
| Valor de una posesión del rival en estático | Puntos que te meten montados / posesiones | 0,90 |
| Cuánto sube tu captura al mandar un hombre más | Cuenta tus tiros fallados con 2 y con 3 al tablero | +8 % |
| Cuánto sube que el rival corra al mandar ese hombre | Lo mismo, desde el vídeo | +15 % |
Con esos números: el hombre extra te da 0,08 posesiones más por tiro fallado, y cada una vale lo que valga tu ataque tras rebote ofensivo (pongamos 1,10 porque son tiros cerca del aro). Ganas 0,088 puntos. A cambio, ese hombre hace que el rival corra un 15 % más de veces, y cada carrera le vale 0,30 más que una posesión montada. Pierdes 0,045. Sale a favor de mandarlo.
Ahora cambia una sola casilla. Juegas contra el equipo que corre con todo y te mete 1,35 en transición. La pérdida se te va a 0,067 y el margen casi desaparece. Cambia otra: tu cinco está sancionado y el que va al tablero es un exterior de 1,88 que apenas mejora la captura. Ahora pierdes dinero cada vez que lo mandas.
Por eso yo no tengo una regla fija de cuántos van al rebote. Tengo una regla por rival, y la digo en la charla previa igual que digo cómo defendemos el bloqueo directo.
Cómo reparto los roles
Que un jugador vaya al tablero o vuelva no puede depender de cómo se sienta ese día. Tiene que estar decidido antes de que salga el tiro, y depende de dónde está cada uno en el momento del lanzamiento:
- El que bota, nunca. Si sales del bloqueo directo con el balón y tiras o pasas, tú eres el primer balance. Estás en el centro del campo y eres el que más rápido llega a frenar el balón.
- El corner del lado del balón, tampoco. Es el sitio más lejano al aro y el más cercano a la banda: si va al rebote, no llega, y si no vuelve, deja el pasillo abierto.
- El lado débil, siempre. Más de la mitad de los rebotes largos caen ahí. El ala-pívot que viene del weak side con carrera coge más balones que el pívot parado peleando el bloqueo de espaldas.
- El tirador, según quién sea. Al tirador de tres del corner lo mando de vuelta. Al que tira de media distancia tras penetración lo dejo seguir su tiro, porque el rebote le vuelve a él.
Y una precisión que cambia partidos: balance no significa correr hacia tu aro. El primero que vuelve va a frenar el balón por delante del bote, no a esperar debajo del tablero. Si los dos que retroceden acaban en la zona propia mirando cómo el base rival llega lanzado, has retrocedido pero no has defendido.
Cómo lo entreno
En 5×0 no dejo que la rueda acabe en el tiro. Termina cuando los cinco están en su sitio después del tiro. Circulación normal, el que lanza no sabe si va a entrar, y en cuanto sale el balón de las manos yo grito un color: los tres del tablero van a sus zonas de rebote (los dos codos y el poste bajo del lado débil, no todos al mismo metro cuadrado) y los dos de balance salen a sus marcas. Uno frena el balón en el centro, el otro protege el aro. Diez repeticiones y las corriges como corriges un desmarque.
En tarea real lo que funciona es ponerle precio delante de ellos. Yo uso 4×4 a todo el campo con marcador asimétrico: el rebote ofensivo vale un punto suelto, y la canasta del rival en los cuatro primeros segundos tras el rebote vale tres. Al tercer o cuarto ataque ya no hace falta que grites nada; empiezan a hablarse solos y a decidir quién va y quién vuelve antes de que el tiro salga. Cuando quiero un equipo más agresivo en el tablero, subo el premio del rebote ofensivo a dos. Se ve al momento en la conducta.
Los fallos que más veo
El primero es el medio rebote: el jugador que ni salta ni vuelve, se queda a tres metros del aro mirando la trayectoria. Ese hombre no suma en ningún lado. Prefiero que se equivoque yendo entero.
El segundo es dejar el balance solo en manos del base. Si el base ha atacado, el balance lo lleva otro, y eso hay que tenerlo dicho por escrito en el cuaderno de jugadas.
El tercero es no ajustar por rival. Contra un equipo que juega con dos interiores lentos y saca despacio, manda tres al tablero sin miedo. Contra el que tiene un base que arranca antes de que el balón toque el aro, aguanta con dos y quédate con la posesión.
Si esta semana solo puedes trabajar una cosa de todo esto, mide en vídeo tus últimos veinte tiros fallados y apunta dos columnas: cuántos hombres mandaste al tablero y qué pasó en los cinco segundos siguientes. La conversación con tus jugadores cambia bastante cuando llevas eso escrito en una hoja.
