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FICHAQB-6762
Para Jugadores de Basket

Atacar la 2-3 y la 3-2 con el mismo bloqueo y dos entradas distintas

Las dos zonas más habituales tienen el mismo punto de rotura: el hombre del centro está obligado a bajar cuando el balón llega a la esquina. Todo el ataque se monta encima de eso.

Publicado
7 Sep 2026
Revisado
30 Ago 2026
Lectura
3 min
Autor
Íñigo Sarasola
Atacar la 2-3 y la 3-2 con el mismo bloqueo y dos entradas distintas

Antes de dibujar un solo movimiento contra una zona hay que responder a una pregunta, y es la misma para todas: ¿cuáles son los dos defensores que más tienen que moverse en esta defensa? Porque el ataque no se monta contra la zona, se monta contra lo que la zona está obligada a hacer.

En la 2-3 y en la 3-2 la respuesta acaba siendo la misma persona: el hombre del centro. Y de ahí sale que las dos se ataquen con el mismo bloqueo, aunque se entre de forma distinta.

Contra la 2-3

La colocación tiene una particularidad que conviene entender antes que los pasos: el base en el centro del ataque y dos o tres jugadores por detrás de la defensa. Eso obliga a la zona a estar continuamente pendiente de gente que no ve, y es la mitad del trabajo.

El balón va al alero. Cuando este recibe, el otro exterior se abre a la esquina. El alero bota hacia el interior para atraer al defensor del lateral y pasa a la esquina. Conviene que esos dos, el alero y el que va a la esquina, sean los mejores tiradores del equipo: son los que van a recibir en posición de tiro.

A partir de ahí, la continuación es la misma que contra la 1-3-1: el pívot bloquea al defensor del centro y el cuatro corta por detrás de la defensa para ocupar el espacio que acaba de dejar el defensor del lateral al salir a la esquina.

Contra la 3-2

Muchos entrenadores la eligen porque cubre bien el tiro exterior, así que te la vas a encontrar a menudo, sobre todo si tu equipo tira bien de fuera.

Su punto de rotura es concreto y es operativo, no teórico: cuando el balón está en la esquina, el hombre del centro tiene que bajar a cubrir la zona que deja su compañero. Todo el ataque consiste en provocar ese movimiento y castigarlo.

Se empieza con el alero botando hacia su defensor para fijarlo en su posición. A la vez, el otro exterior se abre y recibe en la esquina, como siempre.

Cuando el de la esquina recibe, el pívot bloquea al hombre del centro, que es justo el que tiene que bajar. Y aprovechando ese bloqueo, el cuatro corta fuerte hacia el balón, siempre por debajo de la defensa y buscando su espalda.

Es un movimiento simple y mete balones dentro con bastante facilidad, que es de lo que se trata.

Y si no sale, se cambia de lado

Vale para las dos. Si no aparece una buena posición de tiro, se cambia rápido el balón de lado y se repite exactamente la misma situación en el otro. Ese es el concepto que sostiene todo el ataque a zona: mover rápido el balón por el perímetro y cambiarlo continuamente de lado, para que la defensa no pare de moverse.

Y como el movimiento se puede repetir en los dos lados cuantas veces haga falta, tienes continuidad: no es una jugada que se acaba, es un ataque que se mantiene.

La parte que decide si funciona o no

No es el diseño. Es que los pases sean rápidos y fuertes, que el bote para dividir se haga de verdad hacia el defensor y no hacia el hueco, y que el pase interior llegue cuando el compañero tiene la posición ganada.

Puedes tener el mejor movimiento de la pizarra, pero si esas cosas pequeñas no se hacen bien, el ataque no sale. Y eso, en formación, significa que estos movimientos hay que entrenarlos primero sin defensa y despacio, aunque dé la sensación de estar perdiendo el tiempo.

Este artículo desarrolla ideas de la ponencia de Sandro Gamba en el Clinic Final Four organizado por la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto durante la fase final de la Copa de Europa en Zaragoza. El texto es nuestro; el mérito de los conceptos, suyo.