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Para Jugadores de Basket

Cómo recogerse el pelo largo para jugar al baloncesto

El moño que aguanta cuarenta minutos, la trenza que no se deshace y por qué la coleta baja es la peor idea de todas. Con lo que dice el reglamento.

Publicado
29 Ago 2026
Lectura
4 min
Autor
Marta Iriarte
Jugadora de baloncesto con el pelo recogido en un moño alto durante un partido

El pelo largo en un partido no es un problema estético, es un problema de juego. Se te mete en los ojos justo cuando levantas la cabeza para ver el contraataque, se te queda enganchado en el brazo del defensor en un bloqueo, y la goma se rompe siempre en el tercer cuarto y nunca en el calentamiento. Todo entrenador de formación ha visto una posesión perdida por una coleta.

Esto va de lo que aguanta cuarenta minutos y de lo que no.

Lo que sí aguanta

El moño alto y apretado

Es la opción más segura y la que más se ve en pista. Se recoge todo en alto, por encima de la nuca, y se cierra con dos gomas en vez de una: la segunda es la que salva el partido cuando la primera cede. Alto de verdad, no a media cabeza, porque un moño bajo choca con el respaldo del banquillo y con el brazo del que defiende por detrás.

El truco que casi nadie enseña: se hace con el pelo ligeramente húmedo. Seco y recién lavado se escurre solo.

Jugadora de baloncesto con el pelo recogido en un moño alto durante un partido
Moño alto y ajustado en pleno partido: no se mueve, no tapa y no se engancha. Foto de SusanLesch, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.

La trenza pegada a la cabeza

Una trenza que empieza en la frente y va cosida al cuero cabelludo no se mueve en todo el partido, y es la mejor solución para quien tiene mucho pelo o el pelo muy rizado, porque no depende de que una goma soporte todo el peso. Puede ser una o pueden ser varias. Aguanta sudor, contacto y caídas.

Lleva más tiempo de hacer, así que no es una decisión de vestuario a falta de diez minutos: se hace en casa.

La cinta, que no es un adorno

Una cinta ancha en la frente hace dos cosas y las dos importan: sujeta los pelos cortos que se escapan del recogido, que son los que acaban en los ojos, y frena el sudor antes de que llegue a las cejas. Para pelo corto o rapado es lo único que hace falta.

Jugadora de baloncesto con el pelo recogido en un moño alto durante un partido
El moño de verdad, el del minuto treinta y ocho: medio deshecho y aguantando. Foto de Zafer, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.

Lo que no aguanta

La coleta baja. Es la peor de todas y la más común en cantera. Al tirar, el brazo pasa por detrás de la cabeza y se la lleva por delante; al correr, va dando latigazos en la espalda. Si vas a hacerte coleta, alta.

El pelo suelto con una diadema. La diadema aguanta la primera aceleración y a la segunda está en el suelo. Y una diadema en el suelo, en una pista donde hay diez personas corriendo, es una torcedura de tobillo esperando a pasar.

Una goma sola. Siempre dos. No cuesta nada y evita el problema entero.

Lo que dice el reglamento, que esto sorprende

Las reglas de juego prohíben llevar puesto cualquier objeto que pueda hacerle daño a otro jugador, y eso incluye lo que llevas en el pelo. En la práctica significa: nada rígido y nada metálico. Pasadores de metal, horquillas con punta, pinzas duras y adornos con piedras no pueden llevarse. Gomas de tela, cintas y todo lo blando, sí.

Y no es una manía del árbitro: una horquilla en la cara de otra jugadora en una lucha por el rebote es una urgencia de verdad. Si dudas, la regla es simple: si te lo clavarías tú, fuera.

El pelo después del partido

Recogerlo muy tirante, sudar dos horas y repetirlo cuatro veces por semana pasa factura: sale por la línea de la frente y por las sienes, que es donde más tira. Dos cosas ayudan y no cuestan nada: aflojar un poco en los entrenamientos —el partido es cuando hay que ir apretada, el martes no— e ir cambiando el sitio de la raya y la altura del recogido en vez de hacer siempre exactamente el mismo.

Y lavarlo después de jugar, no al día siguiente. El sudor lleva sal.

Lo que meto en la bolsa

  • Cuatro gomas. Cuatro, no dos. Se pierden.
  • Una cinta ancha de tela.
  • Un par de pinzas blandas, sin punta, para el calentamiento.

Pesa treinta gramos y evita el momento clásico: la jugadora sentada en el banquillo con la goma rota, mirándote, mientras el rival sube el balón con una más.

Última cosa, y es para los entrenadores. En cantera esto no es un tema menor ni una distracción: una niña que no se ve el balón porque tiene el pelo en la cara no está aprendiendo nada esa hora. Los dos minutos que dedicas el primer día a explicar cómo se recoge un pelo para jugar los recuperas en la primera semana.