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Para Jugadores de Basket

Pliometría con un cajón y unas colchonetas viejas

Un preparador de la NBA fabricaba sus obstáculos cortando colchonetas y uniéndolas con esparadrapo. Alturas distintas, coste cero y, sobre todo, imposible hacerse daño con ellos.

Publicado
11 Sep 2026
Revisado
30 Ago 2026
Lectura
3 min
Autor
Claudio
Pliometría con un cajón y unas colchonetas viejas

Hay una parte de la preparación física que se cae de los entrenamientos de formación por una razón muy poco táctica: no hay material. Vallas no hay, cajones de pliometría tampoco, y saltar por encima de un banco de vestuario da miedo con razón.

El preparador físico que montó esta parte del clinic había resuelto eso de una forma que cualquier club puede copiar el mismo día.

Los obstáculos que se fabrican en una tarde

Dos rectángulos de espuma cortados de una colchoneta vieja, unidos por uno de sus lados con esparadrapo de forma que queden como una bisagra. Se abren más o menos y ya tienes obstáculos de distintas alturas.

Lo importante no es que salga gratis, que también. Es que son completamente inofensivos. Un jugador que se queda corto en el salto arrastra la espuma y sigue; con una valla rígida se cae. Y en un grupo de formación, donde la mitad va a quedarse corta las primeras semanas, esa diferencia es la que decide si el ejercicio se puede hacer o no.

La regla de la pliometría, que es una sola

Mínimo contacto con el suelo. Todo lo demás son variantes. Si el jugador aterriza, se estabiliza y vuelve a saltar, está haciendo otro ejercicio distinto y probablemente peor.

El trabajo con obstáculos en fila

Se colocan varios obstáculos en línea y se hacen series de saltos por encima. A partir de ahí, las combinaciones:

Hacia delante. Hacia atrás. De lado. Con las dos piernas o con una. Saltando un obstáculo cada vez o dos de golpe. Combinando adelante y atrás dentro de la misma serie. Girando en el aire entre uno y otro.

No hace falta una progresión escrita: hace falta que la altura sea la que el grupo puede saltar sin arrastrar los pies, y subirla cuando deje de costar.

El cajón, que vale para dos ejercicios distintos

Sirve un cajón de madera, un banco o un escalón del pabellón.

Cambio de pies. Un pie encima del cajón, el otro en el suelo, y cambiar la posición de los pies como si estuviera corriendo, durante treinta segundos. Parece poco y no lo es. Mejora la agilidad y la explosividad, y además es trabajo de condición: la resistencia aeróbica sale de aquí sin necesidad de mandar vueltas al campo.

Subir y bajar con los dos pies. Subirse al cajón con los dos pies a la vez y bajar de la misma forma, repetidas veces, lo más rápido posible. Aquí la corrección es siempre la misma: cuanto menos tiempo estén los pies en el suelo, mejor.

Por qué esto es de entrenador y no de preparador

Porque no necesita gimnasio, no necesita pesas y no necesita a nadie más. Con un cajón, unas colchonetas cortadas y quince minutos al final del entrenamiento, un equipo de formación tiene cubierta la parte de fuerza explosiva que después se ve en el primer paso, en el rebote y en la capacidad de repetir esfuerzos en el último cuarto.

Y si hay que elegir solo un ejercicio de todos, el de los treinta segundos de cambio de pies en el cajón, que es el que más da por lo poco que pide.

Este artículo desarrolla ideas de la ponencia de Dean Brittenham en el Clinic Final Four organizado por la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto durante la fase final de la Copa de Europa en Zaragoza. El texto es nuestro; el mérito de los conceptos, suyo.