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Para Jugadores de Basket

El Flu Game no va de aguantar: va de los dos cuartos en los que Jordan no estuvo

El acta dice que en dos de los cuatro cuartos su equipo no sacó nada de él. Ganaron porque el resto sostuvo el marcador mientras tanto, y eso sí se entrena.

Publicado
11 Sep 2026
Lectura
4 min
Autor
Claudio
Un banquillo de baloncesto vacío con una toalla doblada y una botella bajo los focos

Todo el mundo se sabe la foto: Jordan derrumbándose sobre Pippen, que lo lleva casi en volandas hacia el banquillo. 11 de junio de 1997, quinto partido de las finales, Chicago gana 90 a 88 en Utah y él acaba con 38 puntos jugando enfermo.

La lección que se saca de ahí, y que se le cuenta a los críos, es que hay que aguantar. Que el que quiere, puede.

El acta del partido cuenta otra cosa. Y es mucho más útil para un entrenador.

Los cuartos, uno por uno

Esto es lo que pasó de verdad esa noche, cuarto a cuarto:

Primero: Utah 29, Chicago 16. Jordan anduvo perdido. Trece abajo al final del primer cuarto, en campo contrario, en unas finales igualadas a dos.

Segundo: Chicago 33, Utah 24. Aquí sí. Diecisiete puntos suyos en un solo cuarto. Este es el Jordan de la leyenda, y duró doce minutos.

Tercero: Utah 19, Chicago 18. Otra vez apagado. El cuarto en el que se ve en el vídeo que no puede.

Cuarto: Chicago 23, Utah 16. Con Utah 77-69 arriba, los Bulls se van de 10 a 0. Siete de esos diez son de Jordan. Y al final, con el partido igualado, el triple desde el frontal.

Súmalo: en dos de los cuatro cuartos su equipo no sacó nada de él. La mitad del partido.

Lo que eso significa

Que el Flu Game no es la historia de un tío que aguantó cuarenta y cuatro minutos. Es la historia de un equipo que sobrevivió a que su mejor jugador estuviera vacío la mitad del partido, y que llegó vivo a los doce minutos en los que sí podía dar algo.

Si Chicago se hunde en el primer cuarto —y estuvo trece abajo—, los diecisiete del segundo no sirven de nada. Si se descuelga en el tercero, el 10-0 del último llega tarde.

Ganaron porque el equipo sostuvo el marcador en los ratos en que él no estaba. Eso es lo que hay que enseñar.

Y esto tú lo tienes cada sábado

No con gripe: con un chaval que ha dormido cinco horas, otro que viene de un examen, otro que se ha pegado la semana con un tobillo tocado y no lo ha dicho. En formación pasa cada fin de semana y no sale en ningún vídeo.

La pregunta práctica es esta: si tu mejor jugador se apaga doce minutos, ¿tu equipo aguanta el marcador?

En la mayoría de los equipos de formación la respuesta es que no, y no porque falte talento. Es porque el ataque entero está construido para que la pelota termine en sus manos. Cuando esas manos no responden, no hay plan B: hay cuatro niños mirando y uno forzando.

Tres cosas para entrenar eso

Un ejercicio a la semana sin él. Cinco minutos de cinco contra cinco con tu referencia fuera. No como castigo ni por rotación: dicho en voz alta, «ahora sin Marcos, a ver quién decide». Lo que ves esos cinco minutos es exactamente lo que va a pasar el día que se lesione, y es mejor verlo en enero que en la final.

Ponle un segundo iniciador al ataque. Si todas tus jugadas empiezan con el mismo bote, tienes un equipo de un jugador. Que haya al menos dos por los que pueda entrar el balón, aunque el segundo lo haga peor. Lo hará peor hasta que lo haga bien.

Enséñales a jugar a aguantar. Es una habilidad y casi nadie la entrena. Cuando el partido se te está yendo y tu mejor jugador no aparece, no hay que remontar: hay que no descolgarse. Posesiones largas, tiro bueno, no perder balones, faltar bien. Es aburrido y es lo que da los partidos.

Lo que no deberíamos contarles

Y aquí hay que ser claro, porque este vídeo circula mucho por los grupos de padres y de jugadores.

Contarle a un chaval de catorce años que jugar enfermo es de héroes tiene un precio, y el precio es que dentro de unos meses no te va a decir que le duele algo. Ha aprendido que decirlo es de flojos.

Jordan era un profesional de treinta y cuatro años, en unas finales, con un cuerpo médico alrededor y una carrera que dependía de esa semana. Un cadete un martes de febrero no está en esa situación y no debería creer que lo está.

Si quieres usar el Flu Game en una charla, úsalo por lo otro. Por los dos cuartos en los que el mejor jugador del mundo no dio nada y su equipo no se cayó. Eso sí se entrena, y ese sí es un mensaje que puede llevarse a casa.