Tercer cuarto de un partido de cadetes. El base rival ya no pide el balón. Se queda en la línea de fondo con las manos en las rodillas y deja que saque y suba otro. Mi ayudante me da un codazo: «Ya no quiere». En toda la segunda parte no le habíamos robado ni un balón con la presión, y tampoco lo necesitábamos.
Mucha gente juzga el 2-2-1 por los robos, y con ese criterio casi siempre sale mal parado. Vamos a medirlo por lo que de verdad produce y por lo que cuesta.
Índice
Cómo se coloca
Dos jugadores delante, a la altura de la línea de tiros libres del rival si la quieres a tres cuartos de pista, o más atrás si la quieres a media pista. Otros dos en medio campo, uno por banda. El último, normalmente tu pívot con mejor lectura, hace de safety por delante de tu aro.
Los de delante no niegan el saque. Lo dejan entrar y, cuando el balón empieza a botar, lo empujan hacia la banda. Los del medio esperan a que el balón llegue a la línea lateral. Ahí, según el plan del día, saltan al 2×1 o se limitan a cortar el pase en paralelo. En este artículo hablo de la versión que contiene, la que no busca robar.
Qué busca: segundos y piernas
Primero las cuentas. El reglamento FIBA da 8 segundos para pasar el balón a campo delantero (artículo 28) y 24 para tirar (artículo 29), y los dos relojes empiezan a correr a la vez. Si contra tu defensa de media pista el rival cruza en 3 segundos, empieza su ataque con 21 en el reloj. Si el 2-2-1 le obliga a cruzar en el segundo 7, ataca con 17. Son cuatro segundos menos en cada posesión para el pick and roll, para la segunda lectura y para el cambio de lado.
Cuatro segundos parecen poca cosa hasta que ves qué hace un equipo con prisa. Se salta la segunda opción, se queda con el primer tiro abierto aunque sea malo y acaba jugando un uno contra uno con 6 en el reloj. A eso me refiero cuando digo que la presión acelera: el partido no va más rápido, pero el rival tiene que decidir antes.
Lo segundo que busca es desgastar al que sube el balón. Un base que tiene a dos jugadores encima en cada posesión desde la línea de fondo lleva otras piernas al último cuarto, y en un tirador lo primero que falla es el tiro.
Eso no lo puedo cuantificar. Las estadísticas oficiales no recogen cuánto tarda un equipo en cruzar ni el desgaste de su base. No hay dato público con el que demostrar en general cuánto rinde esta presión, y no voy a sacarme una cifra de la manga. Lo que sí puedes medir es tu propio caso, y al final te cuento cómo.
Qué concede por definición
Hay cosas que el 2-2-1 regala porque está montado así:
- El saque y el primer pase. Los cedes a propósito. Si tus jugadores se frustran porque no roban, no han entendido el plan.
- El centro de la pista. Entre la primera y la segunda línea queda un hueco en el medio. Si un ala o un pívot aparece ahí, recibe de cara al aro y la presión ya está rota con un solo pase.
- La superioridad atrás. Cuando el balón supera a tus dos jugadores de banda, el safety se queda solo contra dos o tres. Ahí vas a encajar canastas fáciles, y las peores son las que encima te cuestan una falta.
- El pase diagonal largo. Si un jugador de banda se adelanta demasiado para cerrar, el pase cruzado por encima de su cabeza deja una bandeja.
Resumiendo: cambias unas cuantas canastas fáciles por segundos y piernas del rival. Si cuando os superan tus jugadores no esprintan hacia su aro, el cambio sale a pérdida desde la primera posesión.
En qué minuto tiene sentido
Hace falta tiempo para colocarla, así que solo la puedes montar cuando lo tienes. Eso es tras canasta propia, tras tiro libre anotado, tras tiempo muerto o tras un saque en campo trasero. Si fallas y el rival coge el rebote, sale antes de que llegues a tu sitio.
Hay que tener en cuenta un detalle del reloj. Cada segundo que el rival tarda en cruzar también corre en el marcador. Si vas perdiendo y necesitas posesiones, una presión que solo contiene juega a favor del que va ganando.
| Situación | Decisión |
|---|---|
| Primer cuarto, el rival tiene un único jugador que sube bien el balón | Sí. Empiezas a cargarle minutos desde el salto inicial. |
| Tercer cuarto, vas por delante | Sí, si tienes banquillo para rotar la primera línea. |
| Últimos minutos, vas perdiendo y necesitas robar | No con esta versión. Ahí toca saltar al 2×1 o hacer falta. |
| El rival tiene dos bases y un pívot que lee bien el poste alto | Solo unas posesiones, para cambiarle el ritmo. |
| Tu safety o tus jugadores de banda cargados de faltas | No. Las canastas que te hagan atrás te las cobrarán con tiros libres. |
La forma física que exige
Los que más sufren son los dos de delante. En cada posesión presionan, persiguen el bote y luego tienen que esprintar hasta su sitio en la defensa de media pista. Si esa pareja juega ocho minutos seguidos, a partir del cuarto ya no presiona, solo acompaña. Una presión a medio gas concede lo mismo que la buena: el rival cruza en 3 segundos y encima encuentra el hueco del centro.
Yo lo planteo por parejas. Si tengo cuatro jugadores capaces de hacer de primera línea, roto la pareja en bloques cortos y mantengo la presión todo el partido. Si solo tengo dos, la guardo para momentos concretos. Con una plantilla de ocho jugadores, me lo pensaría mucho antes de usarla de forma continua.
Cómo saber si te está funcionando
Dale un cronómetro a alguien del banquillo y que apunte en qué segundo cruza el rival en cada posesión, separando las que defiendes con presión de las que defiendes solo en media pista. Que apunte también las canastas que encajáis justo después de que os rompan la presión. Con esas dos columnas ya sabes cuántos segundos ganas y cuántos puntos te cuesta ganarlos.
Para entrenarlo, juega 5 contra 5 desde el saque de fondo con una regla sencilla. Si el ataque cruza antes del segundo 5, el punto es para el ataque. Si cruza más tarde sin conseguir una canasta fácil, el punto es para la defensa. Tus jugadores dejan de buscar el robo enseguida, porque la regla no lo premia.
Aquel sábado en el cadete, mi ayudante se pasó la segunda parte apuntando segundos en el reverso de la hoja de faltas. Al llegar a casa fui a mirar primero esa columna, antes que el marcador.
