Sábado, cadete masculino, tercer cuarto. Íbamos cuatro arriba y en cinco minutos nos metieron catorce puntos. No hubo ningún triple ni ninguna defensa que nos rompiera. Todo fue en carrera. Tiraban, fallábamos nosotros, y cuando me daba la vuelta había un chaval suyo sacando la bandeja sin nadie delante.
El lunes vi el vídeo con el cronómetro en la mano. De esas canastas, casi todas salieron de lo mismo: tiro nuestro desde la esquina y tres jugadores nuestros metidos debajo del aro buscando el rebote. El cuarto se quedaba mirando. El quinto era el base, que había tirado, y volvía el último porque se había quedado protestando la falta.
El problema no estaba en la defensa. Estaba en lo que hacíamos en el segundo que va del tiro a la vuelta.
Índice
Por qué la transición es donde más puntos regalas
Cualquier estudio de datos por posesión dice lo mismo, en la NBA y en Europa: el ataque que corre antes de que la defensa se coloque anota bastante más por posesión que el que tiene que jugar contra cinco ya plantados. En formación la diferencia es todavía mayor, porque a los catorce años una defensa colocada ya aguanta bastante bien, y en cambio un tres contra uno acaba casi siempre en canasta.
Por eso le digo a mis jugadores que el balance es la primera defensa del partido. Si llegas tarde, da igual lo bien que hayas trabajado los desplazamientos.
La cuenta del rebote ofensivo
Antes de repartir papeles hay que decidir cuántos van a por el rebote. Aquí conviene hacer la cuenta, aunque sea con números de servilleta.
Cada jugador que mandas al rebote te da algo: alguna posibilidad más de segunda oportunidad. Y te quita algo: un defensor menos cuando fallas y el rival corre. La pregunta es si lo que ganas en las posesiones que recuperas compensa lo que pierdes en las que no.
Hazlo con tu equipo. Durante tres partidos, apunta en el acta cuántos rebotes ofensivos cogéis cuando van tres y cuando van dos, y cuántos puntos os meten en carrera en cada caso. No te voy a dar mis cifras, porque las tuyas son las que valen. Lo que sí te digo es lo que suele salir en cantera: el tercer hombre al rebote casi nunca lo coge, y en cambio falta en el repliegue una y otra vez.
En la ACB tiene sentido que un equipo con dos pívots enormes mande a tres al rebote. Tienen físico para ganarlo y tiempo para volver. Con catorce críos que acaban de pegar el estirón, no.
Tres papeles que se asignan en el momento del tiro
Cuando se lanza el tiro, cada jugador se hace una sola pregunta: ¿qué papel me toca a mí ahora? No hay posiciones fijas. Depende de dónde estés tú y de dónde salga el tiro.
Rebote: dos, los que están dentro
Van los dos jugadores que están más cerca del aro, normalmente el pívot y el que está en el lado contrario al tiro. El rebote largo cae al lado débil, así que el de ese lado tiene más posibilidades que el que está justo debajo.
Frenar el balón: el más cercano al que va a coger el rebote
Nadie intenta robar. Este jugador se pone delante del base rival o del que recibe el primer pase, y lo único que busca es que el balón no avance recto. Si consigue que bote hacia la banda y pierda dos segundos, su trabajo está hecho.
Proteger el aro: el más alejado, que sale corriendo desde ya
Es el que sale en cuanto sale el tiro, sin mirar si entra. Corre de espaldas al balón hasta la línea de tiros libres propia y desde ahí se da la vuelta. El quinto jugador, el que queda, le sigue y se sitúa entre el aro y el primer jugador rival que corre por la banda.
Cómo cambia el reparto según la posición del tiro
| Tiro desde | Al rebote | Frena el balón | Vuelve al aro |
|---|---|---|---|
| Esquina | Pívot y jugador del lado contrario | El que tira, que está pegado a la banda por la que saldrán | Base y escolta de arriba |
| Lateral | Pívot y ala-pívot | El más cercano a la línea de fondo del lado del tiro | Base y alero del lado contrario |
| Frontal | Los dos interiores | El que tira, que ya está en el centro | Los dos aleros, cada uno por su banda |
| Penetración hasta el aro | El que entra y el pívot | El jugador que estaba en la esquina del lado del pase | Los dos de arriba |
El tirador desde la esquina es el que más sorprende a los chavales. Piensan que, como ha tirado, puede quedarse mirando. Justo al contrario: está en el mejor sitio para cortar la salida por su banda.
Tres ejercicios para el martes
1. 4×3 con tiro obligado
Cuatro atacantes, tres defensores. El ataque tiene que tirar en menos de diez segundos. En cuanto sale el tiro, el entrenador lanza un segundo balón a uno de los defensores, que salen al contraataque. Los cuatro atacantes tienen que resolver: dos al rebote del primer balón, uno frena, uno vuelve. Si el contraataque anota, los atacantes siguen en ataque. Si no anota, cambian.
2. 5×4 con el quinto sentado
Cinco contra cinco en media pista. Al tiro, el entrenador señala a un defensor que se sienta en el suelo y cuenta dos segundos antes de levantarse. Los otros cuatro salen al contraataque contra los cinco que acaban de atacar. Así el repliegue siempre tiene ventaja numérica y aprende a no descuidarse.
3. 5×4 cantando el papel
El mismo esquema, pero en el momento del tiro cada jugador grita su papel: «rebote», «balón» o «atrás». Al principio suena a jaleo. A la tercera semana ya no hace falta que grites tú.
Lo que vas a ver el primer día
Van a ir cuatro al rebote. Siempre. Es instinto: el balón está arriba y todos quieren tocarlo. No les grites; para el ejercicio y pregúntales quién tenía que volver. Al principio van a tardar. Si al final del mes lo dicen antes de que preguntes, vas bien.
El otro error es el defensor que frena y se tira a por el balón. Recoge un robo de cada diez y en los otros nueve deja al rival solo hacia el aro. Frenar significa aguantar delante, no robar.
Dos semanas después de aquel sábado, jugamos contra un equipo que corría todavía más. Nos metieron seis puntos en carrera en todo el partido. Seguimos cogiendo casi los mismos rebotes ofensivos.
