Hay una parte del partido que se decide con el balón parado y con el reloj detenido, con toda la información sobre la mesa, y que en la mayoría de los entrenamientos se despacha en los últimos cinco minutos de sesión, cuando los jugadores ya están pensando en la ducha. Hablo de los saques: fondo y banda en campo de ataque. Cada uno de ellos es una posesión completa. Cuenta igual que una transición, que un bloqueo directo o que un poste bajo. Y encima empieza con ventaja informativa: sabes dónde está cada uno de los tuyos, tienes al entrenador dibujando y el rival no puede correr.
Índice
Antes de nada, cuéntalos tú
No te voy a dar un número universal de saques por partido, porque depende de tu categoría, del ritmo al que juegues y de lo trabado que sea vuestro baloncesto. Lo que sí te voy a dar es la forma de saberlo con tus datos, que es la única cifra que te sirve para defender en tu cuerpo técnico que esto merece minutos de pista.
Coge el vídeo de tres partidos vuestros y marca cada saque en campo de ataque: fondo bajo canasta y banda. Anota dos cosas por cada uno: si acabó en tiro y cuántos puntos generó esa posesión (incluidos los tiros libres si te hacen falta personal en la acción). Divide puntos entre número de saques y ya tienes tus puntos por posesión en balón parado. Compáralo con los puntos por posesión de todo el equipo en el partido, que sale de dividir tus puntos totales entre las posesiones jugadas.
Casi siempre pasa una de estas dos cosas. O el número es muy bajo y acabas de encontrar una fuga de puntos gratis, o es alto y acabas de encontrar un arma que estás infrautilizando. En los dos casos, la conclusión para el plan de entrenamiento es la misma.
Añade un detalle de reglamento que aumenta el valor de estas posesiones: en los dos últimos minutos del último cuarto y de las prórrogas, cuando pides tiempo muerto con el balón en tu pista de defensa, sacas desde la línea de saque en campo de ataque con catorce segundos de posesión. Es decir, los finales apretados se juegan en balón parado, y ahí es donde tu carpeta de saques se convierte en el sistema principal.
Cuatro estructuras y qué hay que leer en cada una
Yo siempre digo a mis jugadores que un saque no es un dibujo, es una secuencia de decisiones. El dibujo lo aprende cualquiera en dos repeticiones. La lectura es lo que hace que funcione contra un rival que también ha visto ese dibujo.
Box (saque de fondo)
Cuatro jugadores formando un cuadrado: dos en los codos de la zona, dos en los postes bajos. Es la estructura más versátil porque desde ella puedes salir hacia los cuatro lados sin mover a nadie de sitio antes de empezar.
La lectura principal es el defensor del que va a bloquear. Si el hombre de codo sube a bloquear al defensor del poste bajo y este pasa por debajo, el receptor no corta a canasta: se abre al triple. Si lo persigue pegado, corte directo al aro y balón alto. La segunda lectura es el bloqueador: cuando su defensor se despreocupa para ayudar en el corte, el bloqueador se queda solo y ahí tienes el bloqueo al bloqueador, que es la acción que más canastas fáciles me ha dado en fondo. Y la tercera, la que casi nadie mira: el que saca. Si su defensor le da la espalda para seguir el balón, entra a canasta después de pasar y pide el devuelto.
Stack o línea vertical
Tres o cuatro jugadores en fila, uno detrás de otro, saliendo desde el poste bajo hacia el tiro libre. Sirve para crear separación con muy poco espacio y es muy buena en categorías de formación porque los cruces se producen solos.
La clave está en el orden de salida y en el tempo. El primero sale al lado contrario para arrastrar ayudas; el segundo aprovecha ese hueco para salir al mismo lado del sacador. Si la defensa cambia todo, el primer corte tiene que ser lento, casi caminando, y el segundo explosivo: la mayoría de los cambios se ejecutan mal cuando los dos atacantes se mueven a velocidades distintas.
Línea horizontal
Los cuatro atacantes alineados en la prolongación del tiro libre, mirando al sacador. Da un espacio limpísimo bajo el aro y obliga a la defensa a decidir muy pronto si defiende por delante o por detrás.
Aquí la lectura es de negación. Si tus rivales están todos por delante negando la línea de pase, el saque se resuelve con puertas atrás encadenadas y con el pase por encima, no con un pase de pecho. Si te dejan recibir de cara, el interior sella en el poste bajo y juegas dentro con el reloj recién puesto.
Banda con pantalla ciega y hombre al aro
En saque de banda me gusta simplificar: una pantalla ciega para el tirador que sube y un interior que ataca el aro por el lado contrario en cuanto el balón entra. Dos amenazas separadas por toda la anchura de la cancha.
La lectura es la reacción del defensor del interior. Si ayuda al tirador, el interior entra libre. Si se queda, el tirador recibe con espacio. Y si te niegan las dos, el que saca tiene una entrada frontal con toda la pista para él, porque su defensor ha bajado a tapar el aro.
Qué estructura eliges y contra qué
- Defensa individual con presión al balón: box. Te da salidas por los dos lados y evita que te queden los cinco segundos encima.
- Defensa que cambia todo: stack o cualquier estructura con dos cortes seguidos a velocidades distintas. Busca el desajuste de tamaño y juega el sello inmediato, antes de que ayuden.
- Defensa que niega todas las líneas de pase: línea horizontal con puertas atrás. Contra una negación agresiva, el primer corte hacia el balón es una finta, no una opción real.
- Zona: sobrecarga un lado con tres jugadores para atraer a la zona y ataca el hueco del lado débil. Contra zona no busques bloqueos indirectos, busca ocupar los espacios entre defensores y el reverso por debajo del aro.
Cómo se entrena sin quemar media sesión
Diez minutos, dos veces por semana, con defensa real y no con conos. Primero cinco repeticiones de cada estructura contra la defensa que esperas del próximo rival. Después competitivo: un saque, una posesión, si anotas sumas dos, si el rival roba o recupera suma él. Se juega a cinco.
Errores que veo cada temporada y que se corrigen con repeticiones, no con charla: el sacador que pide tiempo con el brazo en alto en lugar de sacar rápido cuando la defensa aún no está colocada, los cortes hacia el balón sin cambio de ritmo, el bloqueador que se va antes de que su compañero le haya usado, y el equipo entero que se olvida del rebote ofensivo porque cree que el saque acaba en el pase. Y el más caro de todos: no tener asignado quién baja a proteger el balance defensivo. En un saque de fondo mal defendido en balance te comes una bandeja en cuatro segundos.
