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Para Jugadores de Basket

Tres arriba y nueve segundos: ¿faltas o defiendes el triple?

La decisión de final de partido que más se discute en el banquillo, con la cuenta hecha, el segundo exacto en el que hay que faltar y cuatro situaciones para entrenar los últimos doce segundos.

Publicado
22 Sep 2026
Revisado
20 Sep 2026
Lectura
5 min
Autor
Marta Iriarte
Tres arriba y nueve segundos: ¿faltas o defiendes el triple?

Nueve segundos. Tres arriba. Ellas sacaban de banda en su propio campo y yo pedí el último tiempo muerto que me quedaba. Dije lo de siempre, lo que había dicho veinte veces en los entrenamientos de esa semana: falta antes de que puedan tirar de tres.

Mi base lo hizo. Lo hizo bien, incluso: dos manos al balón, sin empujar, sin aparatosidad. El problema es que lo hizo un segundo y medio antes de tiempo, con el balón todavía en las manos del árbitro. Antideportiva. Dos tiros libres y posesión. Metieron los dos, sacaron de banda en ataque y anotaron una entrada a canasta con el reloj a cero. Perdimos por uno un partido que teníamos ganado.

No me arrepiento de la orden. Me arrepiento de no haber entrenado cuándo.

La cuenta, con números redondos

Los trabajos serios sobre esto vienen casi todos de la NCAA y de la NBA, y apuntan en la misma dirección: faltar gana un poco más que defender, y ese «un poco» es pequeño, de unos pocos puntos porcentuales. Hay análisis que directamente no encuentran diferencia. Ken Pomeroy lleva años dándole vueltas y tampoco sale de ahí.

Así que no esperes que los datos te resuelvan el partido. Lo que sí hacen es enseñarte de qué depende la decisión. Mira la cuenta de servilleta:

Qué decidesQué necesita el rivalCuenta rápida
Defender la línea de tresMeter un triple con una mano en la cara y luego ganar la prórrogaUn triple forzado entra en torno a tres de cada diez, y la prórroga es una moneda al aire
Faltar en el momento correctoMeter el primer tiro libre, fallar el segundo a propósito, coger ese rebote y anotar antes de que suene la bocinaSe caen tantas cosas por el camino que baja mucho
Faltar malNada. Se lo das túTres tiros libres si era en acción de tiro, o dos y posesión si es antideportiva

La tercera fila es la que decide de verdad. La distancia entre faltar y defender es tan estrecha que una sola falta mal ejecutada se come toda la ventaja teórica. Por eso la pregunta no es «¿falto?», sino «¿mi equipo sabe faltar?».

El segundo en el que se falta

Hay una ventana, y es corta. Entre los cinco y los tres segundos, con el balón ya en juego y lejos de la línea de tres.

  • Antes de cinco segundos: les dejas tiempo para meter el primer tiro libre, fallar el segundo y montar algo con el rebote. Y si no salen bien las cuentas, todavía pueden faltarte a ti.
  • Por debajo de dos segundos: llegas tarde. El tirador ya ha iniciado el movimiento y te pitan tres tiros libres. Es el peor escenario posible del partido.
  • La zona buena: cuatro segundos, sobre el bote, dos manos al balón por delante, sin brazos por detrás ni abrazos. Si el árbitro duda de si has intentado jugar el balón, te cae antideportiva.

Yo canto el número en voz alta desde la banda. «¡Cuatro!». Los críos no leen el marcador en esa situación: leen al que grita.

El rebote del segundo tiro libre

Aquí se pierden partidos por no haber dedicado diez minutos en toda la temporada.

El equipo que va abajo mete el primero, y el segundo lo falla a propósito: golpe seco contra el aro, con intención, buscando que salga largo o hacia un lateral. El tirador no puede entrar hasta que el balón toca el aro, así que sale con desventaja. Y las dos primeras posiciones de la zona son del equipo defensor. Todo juega a tu favor.

Todo menos una cosa: si nadie se ocupa del tirador, ese tirador entra lanzado por el centro y coge el rebote largo. Asigna a alguien. Que su única tarea sea frenarle el paso cuando el balón toque el hierro.

La regla que casi nadie explica en cantera

En los dos últimos minutos del último cuarto y de las prórrogas, si el balón está fuera de banda para un saque y todavía no está en juego, una falta sobre un jugador que está dentro de la pista es antideportiva. Dos tiros libres y posesión.

Eso es exactamente lo que me pasó a mí. No puedes faltar antes del saque. Tienen que sacar, el balón tiene que entrar en juego, y entonces faltas. Explícaselo con el reglamento delante, porque contado de palabra no se les queda.

Qué hago yo en cantera

En categorías de formación defiendo la línea de tres y no falto, salvo que haya entrenado la falta ese año. Dos motivos. El triple con oposición y con prisa, en cadete, entra muy poco. Y el tiro libre también: mira el porcentaje real de tu rival antes de regalarle dos tiros sin defensa; si está por debajo del 60 %, faltar se vuelve más atractivo, y si tira bien, menos.

Lo que funciona en la ACB con adultos que han repetido esa falta mil veces no se traslada a catorce críos un martes por la tarde.

Cuatro situaciones para los últimos doce segundos

1. Doce segundos, tres arriba, saque de banda rival en campo atrás

Orden: faltar. Regla del ejercicio: si la falta llega antes de que el balón esté en juego o después del tercer segundo, el ataque suma un punto. Cinco repeticiones seguidas sin penalización antes de pasar a otra cosa.

2. Ocho segundos, tres arriba, defensa sin falta

Se cambia en todos los bloqueos y no se deja un pie detrás de la línea de tres. Restricción: en este ejercicio, las canastas de dos valen cero. Que los defensores sientan lo que es conceder una entrada a canasta a propósito, porque en partido no lo hacen si no lo han vivido.

3. Seis segundos, tres abajo, saque de banda en campo atrás

Le toca al ataque decidir: triple o dos puntos y falta inmediata. Yo pongo un defensor con la instrucción de faltar y otro con la de no faltar, y no digo cuál es cuál. Que lean.

4. Segundo tiro libre fallado, 2,8 segundos

Uno abajo, tiro libre a propósito contra el aro. Cinco atacantes, cinco defensores, colocación reglamentaria. Diez repeticiones y apuntas cuántas veces el ataque coge el rebote y cuántas anota. El número que te salga es el que deberías tener en la cabeza la próxima vez que dudes en la banda.

Doce minutos de entrenamiento. Es lo que cuesta.