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Para Jugadores de Basket

Caja y uno: cuándo compensa esta defensa y cómo se rompe

La defensa que sale cuando el rival tiene un jugador que mete de todo. Cuándo te conviene, qué dejas abierto en el resto de la pista y cómo la ataca el equipo que la sufre.

Publicado
13 Oct 2026
Revisado
22 Sep 2026
Lectura
5 min
Autor
Marta Iriarte
Caja y uno: cuándo compensa esta defensa y cómo se rompe

Sábado por la mañana, infantil masculino, pabellón de barrio. El rival tiene un número 7 que en la primera parte ha metido casi todos los puntos de su equipo. Lo hemos probado todo en individual. Cambiarle el defensor. Ayudar antes. Pedir que no le dejen entrar por el centro. Da igual: sale de un bloqueo, recibe, se levanta y dentro.

En el descanso cojo la pizarra. Dibujo cuatro círculos en cuadrado dentro de la zona y una cruz pegada al 7. Miro a Hugo, el que más disfruta defendiendo de mi equipo. «Tú no ayudas. Tú no miras el balón. Tú vas con él hasta el banquillo si hace falta.»

Los primeros minutos de la segunda parte fueron una maravilla. El 7 no recibía, se enfadaba, pedía el balón a gritos. Luego el entrenador rival pidió tiempo muerto, lo mandó a una esquina y en tres ataques seguidos nos metieron desde la línea de tiros libres. Ese tiempo muerto me enseñó la caja y uno entera.

Qué es la caja y uno

Cuatro jugadores defienden en zona formando un cuadrado: dos arriba, más o menos a la altura de los codos de la zona, y dos abajo, a los lados del aro. El quinto defiende en individual al mejor del rival, y solo a él. Lo niega, lo persigue por los bloqueos y no se despega para ayudar.

La idea es sencilla. Si un jugador genera la mitad del ataque rival, le obligas a jugar contra un defensor que solo piensa en él, y dejas que los otros cuatro ataquen contra una zona. Estás apostando a que esos cuatro no saben o no pueden castigarla.

Cuándo compensa

Yo la saco cuando se juntan tres cosas:

  • Hay un solo jugador que marca diferencias. Si tienen dos, la caja y uno se queda corta. Para eso existe la triángulo y dos, que tiene sus propios agujeros.
  • Los otros cuatro no tiran bien de fuera. Una zona de cuatro deja tiros abiertos. Si esos tiros no entran, te sale gratis.
  • Tengo a alguien que puede aguantar al mejor durante minutos seguidos. Sin ese defensor, la caja y uno se viene abajo en dos posesiones.

Funciona mejor como sorpresa que como plan de partido. Nick Nurse la sacó con Toronto contra Stephen Curry en la final de la NBA de 2019, cuando a Golden State le faltaban piezas. Fue un recurso para unos minutos concretos. En cantera pasa igual: un parcial de cuatro o cinco minutos en el que el rival no sabe qué le pasa. Cuando lo entiende, se acabó el efecto.

Lo que te cuesta en el resto de la pista

Cuatro defensores no cubren una pista contra cuatro atacantes que se mueven. Los huecos están siempre en los mismos sitios.

  • El centro de la zona. Entre los dos de arriba y los dos de abajo queda un espacio en la línea de tiros libres. Un pívot que reciba ahí y se gire tiene a los cuatro mirándole. Fue lo que me hicieron aquel sábado.
  • Las esquinas. Los de abajo tienen que salir a la esquina y volver al aro. Con catorce años, esa distancia se hace larguísima.
  • El rebote. En zona nadie tiene un hombre asignado para cerrarle el rebote. Si los tuyos no saben a quién bloquear, te cogen segundas oportunidades.
  • El defensor del mejor. Acaba agotado. Si lo mantienes diez minutos, en ataque no te da nada.

Y hay un coste que no se ve en el marcador. Mientras tus chicos defienden en caja, no están aprendiendo a defender en individual. Cuatro de cinco se quedan quietos en su sitio esperando.

Cómo se rompe

Ahora cámbiate de banquillo. Eres tú quien la sufre. Lo primero es no entrar en pánico, y lo segundo, usar al jugador perseguido como arma.

Llévate al mejor a donde estorbe

Mándalo a una esquina o pégalo a la línea de fondo. Su defensor se va con él y la caja se queda con un hombre fuera de sitio. Ahora tienes cuatro contra cuatro en la mitad de la pista donde quieres jugar.

Que el mejor bloquee

Esto es lo que más duele. Si tu estrella pone un bloqueo a un compañero, su defensor no quiere ayudar ni cambiar. Tu compañero sale solo. Y si el defensor ayuda, la estrella se abre y recibe libre.

Balón al centro

Pon a alguien en la línea de tiros libres y juega a través de él. Recibe, se gira y lee. Si salen los de abajo, pase al aro. Si no sale nadie, tiro de media distancia. Es la misma lógica que contra la 2-3, solo que aquí el hueco es más grande.

Corre antes de que se monte

La caja necesita que los cinco lleguen a su sitio y que el perseguidor encuentre a su hombre. Un contraataque rápido tras rebote defensivo te ahorra todo lo demás.

Un ejercicio para el martes

Monta cuatro defensores en caja y un quinto persiguiendo. En ataque, cinco. Regla: el jugador perseguido no puede tirar. Solo bloquea, corta y arrastra. Los otros cuatro tienen que anotar en menos de diez pases.

Lo que vas a ver el primer día: tus atacantes se quedan mirando al perseguido esperando que haga algo. Para el ejercicio y pregunta dónde está el hueco. Alguien acabará señalando la línea de tiros libres. A partir de ahí, repite hasta que el pase al centro salga sin pensar.

Progresión: deja que el perseguido tire solo si recibe en la esquina. Luego, libre. Así aprenden que la estrella sigue existiendo y que atacar la caja no consiste en olvidarse de ella.

Cuándo no la usaría en cantera

En minibasket, directamente, porque muchas federaciones obligan a defender en individual. Revisa el reglamento de tu categoría antes de dibujar nada.

En infantil y cadete sí la uso, pero poco. Si la sacas cada vez que aparece un buen jugador, tu equipo aprende a esconderse en vez de a defender. Y a los niños que persigues les enseñas algo que no necesitan: que si son buenos, alguien les quitará el balón en vez de ganárselo. Yo prefiero que Hugo aprenda a defender a ese 7 en individual, con ayudas bien hechas, aunque ese sábado perdamos.

Aquel partido lo ganamos de tres. En el vestuario, Hugo tenía la camiseta empapada y una sonrisa enorme. El lunes le pedí que me dijera qué había hecho su equipo después del tiempo muerto. Me lo explicó con la pizarra: el 7 en la esquina y un compañero suyo recibiendo en el centro, sin nadie delante. Ya sabía cómo se rompía.