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Para Jugadores de Basket

El «six seven» salió del baloncesto, y la medida de la que habla es la más valiosa del juego

Medio equipo lo grita en cada entrenamiento. Viene de una canción de 2025 y de los montajes de LaMelo Ball, que mide justo 2,01. Qué es un 6-7 en la pista y qué hacer cuando el meme entra en la sesión.

Publicado
10 Sep 2026
Lectura
4 min
Autor
Claudio
Entrenamiento de baloncesto base en un pabellón

Si entrenas a chavales de entre ocho y quince años, esto ya lo has vivido: alguien dice un número, medio equipo grita «six seven» y levanta las manos, y se acabó el ejercicio. Yo lo tengo cronometrado: tarda menos en propagarse por una pista que un dos contra uno mal defendido.

Lo que casi nadie sabe es que ese ruido salió de nuestro deporte. Y que salió por una medida.

De dónde viene el número

La expresión nace de una canción de drill de 2025, «Doot Doot (6 7)», de un rapero de Filadelfia que firma como Skrilla. Nada que ver con el baloncesto al principio.

Lo que la trajo a la pista fueron los montajes. Alguien empezó a poner esa canción debajo de jugadas de LaMelo Ball, que está listado en seis pies y siete pulgadas, dos metros y un centímetro. El número de la canción y la altura del jugador coincidían, y a partir de ahí el vídeo se hizo solo.

En marzo de 2025 un chaval llamado Maverick Trevillian se hizo famoso gritándolo en las gradas de un partido con las manos abiertas subiendo y bajando, ese gesto de balanza que ahora hacen todos. De ahí a los colegios de medio mundo.

En 2025, Dictionary.com lo eligió palabra del año.

Jugador alto junto a una tabla de medición en la pared del gimnasio

El 6-7 real, que sí es una medida que dice mucho

Aprovechemos el ruido para hablar de lo que a nosotros nos interesa, porque dos metros y un centímetro no es una altura cualquiera. Es, probablemente, la medida más valiosa del baloncesto moderno.

Un 6-7 con manejo es el jugador que rompe los emparejamientos. Es lo bastante alto para ver por encima de la defensa en el bloqueo directo, para rebotear en ataque desde el alero y para cambiar sobre un exterior sin quedar vendido. Y es lo bastante ágil para no ser un problema cuando el rival juega pequeño.

Por eso el 6-7 se ha convertido en la talla estándar del baloncesto de posiciones intercambiables. En los años noventa había un base, un escolta, un alero, un ala-pívot y un pívot, y cada uno hacía lo suyo. Hoy la plantilla ideal de casi cualquier equipo son cuatro o cinco jugadores de dos metros que puedan defender tres posiciones y pasar el balón.

Que un meme le haya puesto banda sonora justo a esa medida tiene su gracia.

Lo que yo hago cuando aparece en el entrenamiento

Aquí va la parte práctica, porque de esto se habla poco entre entrenadores y todos lo estamos sufriendo.

Prohibirlo no funciona. Lo he visto intentar y lo único que consigues es convertirlo en el juego. Cuando algo no tiene significado, prohibirlo le da uno: el de fastidiar al entrenador. Y ahí ya has perdido, porque el premio de decirlo pasa a ser mejor que el de no decirlo.

Lo que sí funciona, y lo digo por experiencia de estas semanas, es darle un sitio. En mis entrenamientos vale gritarlo en dos momentos: cuando alguien mete un triple desde muy lejos y al final del calentamiento. En el resto del entrenamiento, no. No como norma moral, sino como norma de atención: cuando se habla, se escucha.

Y hay una tercera vía que a mí me ha dado buen resultado con los pequeños: usarlo. «Seis siete, la altura a la que tienes que tener las manos cuando defiendes el poste». Es una tontería, pero funciona: el número deja de ser un chiste sin dueño y pasa a ser una referencia de la pista. En una semana lo dejaron de decir.

La conclusión de entrenador

Lo interesante de todo esto no es el meme, que se le pasará como se le pasó el dab. Es que una generación entera asocia el 6-7 a algo, y ese algo salió de nuestro deporte sin que nosotros hiciéramos nada.

Yo siempre les digo lo mismo a mis jugadores: no controlas lo que se pone de moda, controlas qué haces cuando llega. Si media pista está gritando un número, ese número puede ser una interrupción o puede ser el gancho para explicar por qué la altura de un alero decide un partido.

Depende de si el entrenador está peleando contra el ruido o usándolo.